
Ya en la Antigüedad los orfebres realizaban incisiones sobre metal configurando imágenes como forma de ornamentación. Fue muy posteriormente, en el siglo XV, cuando los artesanos de la orfebrería comenzaron a entintar y estampar sus diseños sobre papel, posiblemente para comprobar sus trazos o guardar un registro de ellos, dando origen a la idea de estampar imágenes incisas en matrices de metal, una de las técnicas del grabado.
En los procesos calcográficos, como el buril, el aguafuerte o la aguatinta, se precisa una prensa especial con rodillos (cilindros) para someter a la plancha a una gran presión, de modo que las líneas entintadas se transfieran adecuadamente de la superficie metálica al papel, posibilitando la estampación de la imagen múltiples veces.
BURIL
Los grabados calcográficos a buril se convirtieron en una técnica muy popular en Alemania, ya que permitían a los artistas crear detalles sumamente precisos y gradaciones tonales que exigían una gran destreza y planificación.
A continuación, destacamos un excelente ejemplo de grabado a buril incluido en la exposición, realizado por Alberto Durero y titulado El caballero, la muerte y el diablo (1513). El audiovisual de esta sección muestra los procesos que comprenden esta técnica.
ALBERTO DURERO. EL CABALLERO, LA MUERTE Y EL DIABLO
Alberto Durero (1471–1528) está considerado como uno de los mejores grabadores de todos los tiempos debido a sus extraordinarios logros técnicos a la hora de plasmar las gradaciones de tono y las diferentes texturas en sus obras. Sus estampas tuvieron un enorme impacto en las generaciones más jóvenes de artistas de su tiempo, y su influencia ha perdurado hasta el siglo XX.
La obra El caballero, la muerte y el diablo (1513, sala 205) pertenece a las “Estampas maestras” de Durero, un conjunto de tres grabados en los que el autor despliega su gran imaginación y dominio técnico.
Durero emplea aquí una intrincada trama de líneas entrecruzadas para definir cada una de las figuras y detalles que integran la composición. Observe atentamente su magistral representación de la anatomía del caballo, que evoca las estatuas ecuestres del Renacimiento.
AGUAFUERTE
La técnica del aguafuerte también surgió en Alemania y fue muy popular entre los pintores, ya que les permitía producir líneas muy expresivas, a semejanza de las del dibujo. Sin embargo, a diferencia del grabado a buril, el aguafuerte requiere más utensilios para ejecutarlo.
KÄTHE KOLLWITZ. AUTORRETRATO
Käthe Kollwitz (1867–1945) es una de las estampadoras más importantes del siglo XX. Aunque inicialmente se formó como pintora, en 1890 se consagró por completo al aguafuerte, pasando posteriormente a la litografía y, a partir de 1911, también a la xilografía. Entre otros temas, en su obra trata la muerte, la pérdida y las injusticias que sufría el proletariado de Berlín, y también se centra especialmente en el motivo de la maternidad y los hijos.
El proceso artístico de Kollwitz implica la realización de varias pruebas de estampación y ajuste de la composición, que luego se trasladan a la matriz, empleando, cuando es necesario, otros procesos de reproducción para expresar sus ideas de la manera deseada.
A lo largo de su vida, Kollwitz creó más de un centenar de autorretratos en diferentes técnicas, entre los que se cuenta la obra que puede verse en la sala 207, realizada en 1910. Observe cómo Kollwitz logra expresar en ella la desesperanza mediante líneas gestuales que generan un profundo contraste entre las luces y sombras que circundan su mirada.
El aguafuerte creado por Käthe Kollwitz incluido en la exposición (Autorretrato) y el audiovisual de esta sección ilustran todas las fases del proceso que implica esta técnica.
Image from the documentary film Images in stone, Wood and copper. #3 Printmaking: Etching by the Collection of Prints and Drawings of the Museum of Fine Arts, Budapest (2024)