El jardín de la casa parroquial de Nuenen en invierno, 1884
Proyectando largas sombras con la luz crepuscular del invierno, los escuálidos árboles deshojados se yerguen en el jardín de la casa parroquial del padre del artista. Van Gogh no hizo este dibujo como estudio, sino como una obra autónoma destinada a la venta. La planitud lograda al eliminar la profundidad y la audaz linealidad del dibujo en su conjunto indican que el artista conocía bien la xilografía japonesa. En la época en que Van Gogh realizó esta obra, aún trataba de encontrar su lugar; no fue hasta 1880 cuando decidió consagrarse al arte.